Calderón de la Barca decía, por boca de Segismundo, que toda la vida es sueño. Luis Eduardo Aute lo actualizó: toda la vida es cine. Y los sueños, cine son.
Pero no. En realidad, toda la vida es Derecho. Cada decisión. Cada relación. Cada conflicto.
Todo tiene consecuencias jurídicas. Desde el principio hasta el final. Nacer. Casarse. Tener hijos. Y, por supuesto, la muerte.
Todo. Comprar. Conducir. Viajar. Derecho. Trabajar. Prestar. Prometer.
En cada aspecto de la realidad. En el deporte. En el arte. En la religión. En cada historia. Libros. Películas. Videojuegos. Siempre hay una clave legal detrás.
A veces evidente. Decisiva. Otras, casi invisible. Pero está.
Porque la realidad no es solo lo que pasa. Es cómo se regula. Y lo que provoca. Y entender eso cambia las cosas.
No evita los problemas. Eso no.
Pero permite anticiparse. Ver venir. Y, a veces, elegir mejor.
Alfonso Pérez Portero
Abogado de ARACO Abogados y Asesores