Lo que no se registra en la empresa, no existe en el juicio
Hace algún tiempo una empresa acudió al despacho con una preocupación inesperada.
Un trabajador reclamaba el pago de horas extraordinarias acumuladas durante varios años.
La empresa lo tenía claro:
Esas horas no existían.
Según su criterio, el trabajador simplemente organizaba su tiempo con cierta flexibilidad.
El problema apareció al analizar la situación.
No había registro de jornada.
No existía control de entradas y salidas.
Tampoco constaban las posibles horas extraordinarias.
Nada.
El conflicto estaba servido.
No se trataba de lo que había ocurrido. Sino de lo que se podía probar.
Y, sin registros, la empresa no tenía nada.
En derecho laboral, la documentación no es un trámite.
Es la única forma de acreditar la realidad.
Alfonso Pérez Portero
Abogado de ARACO Abogados y Asesores